Una de las preguntas más frecuentes entre quienes tramitan la ciudadanía argentina es si deben renunciar a la nacionalidad de origen. La respuesta, desde el lado argentino, es clara: no. Argentina admite la doble y múltiple nacionalidad sin restricciones. La naturalización argentina no exige renuncia formal ni informal a la nacionalidad anterior.
El verdadero análisis está del otro lado: depende de qué establezca la legislación del país de origen. Algunos países la permiten plenamente, otros la prohíben de modo automático y otros imponen restricciones específicas (pérdida de derechos políticos, restricciones para cargos públicos, obligación de comunicar la adquisición de otra nacionalidad). Acompañamos al cliente con un análisis comparado para que tome la decisión con información completa.
El art. 75 inc. 22 CN incorpora con jerarquía constitucional la Convención Americana sobre Derechos Humanos, que reconoce el derecho a una nacionalidad y rechaza la apatridia. La Ley N° 346 de Ciudadanía no contiene disposición alguna que obligue a renunciar a la nacionalidad de origen al naturalizarse argentino. Por el contrario, la Argentina ha celebrado tratados de doble nacionalidad con varios países —España, Italia, Suecia, Noruega, entre otros— que regulan los efectos jurídicos del doble vínculo.
La situación cambia significativamente según el país. Casos típicos:
España, Italia, Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Brasil, México, Israel, entre otros. La adquisición de la ciudadanía argentina no afecta la nacionalidad anterior.
Algunos exigen comunicar la adquisición de otra nacionalidad o imponen limitaciones para ejercer cargos públicos. Otros suspenden el ejercicio de derechos políticos en el extranjero.
China, India, Japón y otros países asiáticos generalmente exigen renunciar a la nacionalidad anterior al adquirir una nueva. Cada caso requiere análisis específico de la legislación del país de origen y de los efectos prácticos.
Argentina ha celebrado tratados específicos de doble nacionalidad con varios países que regulan los efectos prácticos del doble vínculo: ejercicio de derechos políticos, prestación del servicio militar, protección consular, validación de documentos, jubilaciones y pensiones.
El ciudadano argentino debe ingresar y salir de Argentina con su pasaporte argentino. El uso del pasaporte de origen al ingresar puede generar inconvenientes administrativos.
En el extranjero, frente a las autoridades del país de origen, el doble nacional será considerado como nacional de ese país; Argentina no puede ejercer protección consular contra las autoridades de la otra nacionalidad.
Algunos países exigen el cumplimiento de obligaciones (servicio militar, declaración patrimonial) aun a doble nacionales que residen permanentemente en el extranjero. Conviene verificarlo antes de la naturalización.
La doble nacionalidad puede afectar la ley aplicable a la sucesión y a la determinación del juez competente. Una planificación sucesoria adecuada considera esta variable.